Ayer viernes por la tarde, estaba cayendo en la cuenta de que había tenido un buen día.
Por la mañana, después de bañarme y peinarme, me di cuenta de que me había quedado bien el cabello después del corte del día anterior. En el trabajo todo estuvo tranquilo: no fue mi compañera platicona que se sienta en el lugar de al lado, los usuarios se portaron bien y el jefe se ausentó por ratos en varias ocasiones. Esto último me permitió conectar las bocinas y poner música y compartirla con mi compañera que se sienta al otro lado. La selección musical resultó de la plática que tuvimos: Chavela Vargas y canciones de Cri-Cri (cantadas por Fco. Gabilondo Soler o por Eugenia León).
Trabajé tranquilo, terminé exitosamente algunos pendientes que tenía. Fui al comedor de empleados y comí filete de pescado con ensalada de mango, papas cocidas y de postre, plátano.
Al salir fui a recoger las camisas del uniforme que empezaré a usar el próximo lunes. Me las entregaron hace algunas semanas, pero las regresé porque me quedaron cortas de las mangas. Rehicieron las mangas, pero ahora ¡¡¡6 centímetros más largas!!! jajaja.
Fui a recoger unas fotos. Unas eran de un rollo que tenía olvidado dentro de una cámara (desde el año pasado me lo había terminado). Ahora entiendo a los análogos y las sorpresas que se llevan al ver fotos que ni se acuerdan que habían tomado jajaja. Según yo, la mayoría eran fotos de Cancún pero sólo había una, y la mayoría eran de La Manzanilla de La Paz jeje.
Las otras fotos son del primer rollo que tomo con la Minolta que compré en el baratillo. Pedí que fuera hoja de contacto porque las tomé casi a ciegas (sin exposímetro, pues) y no tenía ni idea de cómo saldrían. En la hoja de contacto se ven MUY bien expuestas, ya las veré ampliadas para saber cómo ando del enfoque jeje. En caso de alguna reclamación de mi parte, la dirigiré a mi oftalmólogo jajaja.
No pude evitar sonreír al ver las fotitos y, como el otro día me dijeron que la fotografía digital era cosa del diablo, pensé que empezaba a expiar mis culpas jeje.
Ah, y también recuperé la comunicación con alguien... o tal vez nunca la había perdido y hayan sido imaginaciones mías. No lo sé :)
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sábado, 6 de junio de 2009
martes, 26 de mayo de 2009
Sin dinero
¿Algún día te has quedado sin dinero en la calle? Yo sí, pero afortunadamente andaba con amigos... en un principio :S
Resulta que un día, unos compañeros de la oficina y otros amigos quedamos en ir a comer a un restaurante. Como teníamos tiempo, yo calculé que alcanzaría a ir a mi casa a cambiarme y a recoger mi cámara. A una compañera se le ocurrió que podríamos irnos en el coche de ella a mi casa y ya de ahí irnos al restaurante.
Así le hicimos y en la cambiada de ropa, ¡¡¡dejé la cartera en el otro pantalón!!! A la hora de pagar la cuenta del restaurante, alguien lo hizo con su tarjeta de crédito, así que no tuve problema con eso. El problema fue a la salida cuando pensé... ¡¿cómo me regresaría a mi casa?! Una amiga me prestó un bilete de $20 y un amigo me dio un aventón al tren ligero.
¿Problema resuelto? ¡¡¡Noooo!!! Al llegar a la fichera (¿así se llaman las máquinas que despachan las fichas?) intento meter mi billetito de $20 y... y... y... ¡ya no aceptan billetes! :'( ¡sólo monedas! :'(
Bueno, ya sólo era cuestión de que alguien me cambiara el billete. Creo que las primeras personas que se acercaron a la máquina, me hicieron favor de cambiármelo y ya, así sentí que estaba a sólo unos minutos de llegar a mi casa :D
Resulta que un día, unos compañeros de la oficina y otros amigos quedamos en ir a comer a un restaurante. Como teníamos tiempo, yo calculé que alcanzaría a ir a mi casa a cambiarme y a recoger mi cámara. A una compañera se le ocurrió que podríamos irnos en el coche de ella a mi casa y ya de ahí irnos al restaurante.
Así le hicimos y en la cambiada de ropa, ¡¡¡dejé la cartera en el otro pantalón!!! A la hora de pagar la cuenta del restaurante, alguien lo hizo con su tarjeta de crédito, así que no tuve problema con eso. El problema fue a la salida cuando pensé... ¡¿cómo me regresaría a mi casa?! Una amiga me prestó un bilete de $20 y un amigo me dio un aventón al tren ligero.
¿Problema resuelto? ¡¡¡Noooo!!! Al llegar a la fichera (¿así se llaman las máquinas que despachan las fichas?) intento meter mi billetito de $20 y... y... y... ¡ya no aceptan billetes! :'( ¡sólo monedas! :'(
Bueno, ya sólo era cuestión de que alguien me cambiara el billete. Creo que las primeras personas que se acercaron a la máquina, me hicieron favor de cambiármelo y ya, así sentí que estaba a sólo unos minutos de llegar a mi casa :D
miércoles, 23 de enero de 2008
Talla 32
Necesitaba pantalones de mezclilla azul. Dejé que pasara Navidad para ir de compras, con la intención de evitar a la gente que se amontona en las tiendas. Tenía cierta conciencia de que para ese entonces, encontraría las "sobras".
Fui a mi tienda de ropa preferida y empecé a buscar unos pantalones comunes y no tan corrientes y que no fueran de la marca que ya tenía. Di con varias marcas de pantalones decentes y empecé a buscar de mi talla. No había. Había de una talla más o una menos, o tallas muy grandes. Pues agarré uno de más y uno de menos para probármelos. Empiezo por el pantalón talla 33 y descubro que me falta panza para llenarlo, tal vez lo logre en unos años más. Talla 31... más o menos me queda de la cintura pero me aprieta de las piernas (los que me conocen, créanlo: me quedó apretado). Seguiré buscando...
¡¡¡Talla 32!!! Sí, encontré uno talla 32. Me dirijo a los probadores de la planta baja y... "ya están cerrados, es que entre semana la tienda cierra de 2 a 4"... Todavía se me hace curioso que haya tiendas grandes en ciudades grandes con ese horario. En fin.
Volví días después pero con más tiempo. Pasé primero a otra tienda que está a la vuelta. Vi una marca conocida, empecé a buscar lo que quería... -"Disculpe, ¿hay talla 32 de estos?". -"No, de esa marca YA NO HAY talla 32". -"Gracias". :S
Ahora sí, voy a mi tienda preferida. Me probé el pantalón talla 32 de la otra vez, me quedó bien, lo compré. Todo fue tan rápido que decidí ir a la otra sucursal, a ver qué encontraba. En esa tienda no había sobras. O no vendieron mucho en Diciembre o surtieron pronto. En fin. Compré uno de los que no había encontrado de mi talla en la otra tienda y listo.
No creo que sea ésta la primera vez que se les terminen los pantalones de ciertas tallas. Siendo así, ¿por qué no surten más? Qué poco confían en las estadísticas :P
Fui a mi tienda de ropa preferida y empecé a buscar unos pantalones comunes y no tan corrientes y que no fueran de la marca que ya tenía. Di con varias marcas de pantalones decentes y empecé a buscar de mi talla. No había. Había de una talla más o una menos, o tallas muy grandes. Pues agarré uno de más y uno de menos para probármelos. Empiezo por el pantalón talla 33 y descubro que me falta panza para llenarlo, tal vez lo logre en unos años más. Talla 31... más o menos me queda de la cintura pero me aprieta de las piernas (los que me conocen, créanlo: me quedó apretado). Seguiré buscando...
¡¡¡Talla 32!!! Sí, encontré uno talla 32. Me dirijo a los probadores de la planta baja y... "ya están cerrados, es que entre semana la tienda cierra de 2 a 4"... Todavía se me hace curioso que haya tiendas grandes en ciudades grandes con ese horario. En fin.
Volví días después pero con más tiempo. Pasé primero a otra tienda que está a la vuelta. Vi una marca conocida, empecé a buscar lo que quería... -"Disculpe, ¿hay talla 32 de estos?". -"No, de esa marca YA NO HAY talla 32". -"Gracias". :S
Ahora sí, voy a mi tienda preferida. Me probé el pantalón talla 32 de la otra vez, me quedó bien, lo compré. Todo fue tan rápido que decidí ir a la otra sucursal, a ver qué encontraba. En esa tienda no había sobras. O no vendieron mucho en Diciembre o surtieron pronto. En fin. Compré uno de los que no había encontrado de mi talla en la otra tienda y listo.
No creo que sea ésta la primera vez que se les terminen los pantalones de ciertas tallas. Siendo así, ¿por qué no surten más? Qué poco confían en las estadísticas :P
martes, 22 de enero de 2008
Invitaciones a desayunar (y sus respectivas desinvitaciones).
La primera, no recuerdo exactamente cuándo ocurrió. Fue a finales de 2006 o principios de 2007. Me pasaron una llamada de la asistente del jefe de jefes de la oficina porque pidió hablar con el licenciado JE (casi nadie me dice así, pero cuando lo hacen, respondo a la primera). Resulta que habría un curso exprés de no-sé-qué-rayos y que el jefe estaba interesado en que yo fuera. Como el curso sería por la mañana, también habría desayuno. Ese no-sé-qué-rayos no tiene NADA qué ver con mi trabajo así que le dije a la asistente quien era yo y cual era mi trabajo. Aun así, me dijeron que sí tenía que ir.
El desayuno era lo único atractivo. Y que fuera (en parte) en horario de trabajo. Porque ni el tema del curso ni el horario me motivaban mucho.
Días después seguía con la duda de por qué tenía que ir yo si el tema ni me va ni me viene, cuando me pasan la llamada de la asistente del jefe de jefes para decirme que había habido un error bla bla bla... Desinvitado al desayuno #1, pues :P
La segunda fue para mi cumpleaños. Resulta que una amiga no asistió a la reunión en mi honor y se sentía culpable y bla bla bla. Tuve una conversación con ella días después, vía mensajes de texto por celular (SMS pa'los que gustan de los acrónimos).
Resulta que le contesté el primer mensaje y dejé abierto el teléfono. Yo no sabía que dejándolo así, no me avisaría de los nuevos mensajes recibidos. Y me envió uno para invitarme a desayunar. Y media hora después, otro mensaje para desinvitarme. Como tardé tanto sin contestar, creyó que no había aceptado la invitación que porque suelo tener esas reacciones cuando alguien me demuestra su cariño, etc, etc. No niego totalmente esto último, pero tampoco me estaba resistiendo al desayuno, solamente no contesté el mensaje porque no lo había recibido aún. Desinvitado al desayuno #2, pues :P
El tercero fue también en Diciembre, en plena temporada de posadas. Alguien de aquí de la oficina vino a mi lugar a preguntarme si yo pertenecía a tal Coordinación. Contesté que sí (aunque trabajo en Informática), y, además, lo confirmamos en el sistema. El caso es que la jefa estaba organizando un desayuno y me invitarían porque, aunque no trabajo CON ellos, sí trabajo PARA ellos. Así quedó. Y en realidad así quedó, porque NUNCA recibí tal invitación, sólo las vi pasar. Las invitaciones fueron impresas en Informática y repartidas a todos los empleados de dicha coordinación, incluso a empleados de otras áreas, invitados especiales de la jefa. Y yo: me di por desinvitado al desayuno #3, pues :P
El desayuno era lo único atractivo. Y que fuera (en parte) en horario de trabajo. Porque ni el tema del curso ni el horario me motivaban mucho.
Días después seguía con la duda de por qué tenía que ir yo si el tema ni me va ni me viene, cuando me pasan la llamada de la asistente del jefe de jefes para decirme que había habido un error bla bla bla... Desinvitado al desayuno #1, pues :P
La segunda fue para mi cumpleaños. Resulta que una amiga no asistió a la reunión en mi honor y se sentía culpable y bla bla bla. Tuve una conversación con ella días después, vía mensajes de texto por celular (SMS pa'los que gustan de los acrónimos).
Resulta que le contesté el primer mensaje y dejé abierto el teléfono. Yo no sabía que dejándolo así, no me avisaría de los nuevos mensajes recibidos. Y me envió uno para invitarme a desayunar. Y media hora después, otro mensaje para desinvitarme. Como tardé tanto sin contestar, creyó que no había aceptado la invitación que porque suelo tener esas reacciones cuando alguien me demuestra su cariño, etc, etc. No niego totalmente esto último, pero tampoco me estaba resistiendo al desayuno, solamente no contesté el mensaje porque no lo había recibido aún. Desinvitado al desayuno #2, pues :P
El tercero fue también en Diciembre, en plena temporada de posadas. Alguien de aquí de la oficina vino a mi lugar a preguntarme si yo pertenecía a tal Coordinación. Contesté que sí (aunque trabajo en Informática), y, además, lo confirmamos en el sistema. El caso es que la jefa estaba organizando un desayuno y me invitarían porque, aunque no trabajo CON ellos, sí trabajo PARA ellos. Así quedó. Y en realidad así quedó, porque NUNCA recibí tal invitación, sólo las vi pasar. Las invitaciones fueron impresas en Informática y repartidas a todos los empleados de dicha coordinación, incluso a empleados de otras áreas, invitados especiales de la jefa. Y yo: me di por desinvitado al desayuno #3, pues :P
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